Toda la tristeza mía en esta tarde de otoño,

todas las hojas secas para mis collares

almibarados de antaño y pudientes,

solapadamente inertes y frágiles.

Mías las mil hojas amarillas de la acacia

como pendientes de lágrima,

la vejez rabiosa del liquid ambar, los plátanos,

las moras; el perfume prometido del paraíso

luego de los ansiosos cerezos,

ayer o mañana.

Hoy la languidez de las varas,

la ausencia de vástagos pujantes,

las horquillas vacilantes,

la soledad de la tarde.

Mía, mi tristeza sólo mía,

tan mía tan alegre

tan flor tan floreciente.

Toda la alegría mía,

hoy todos sus afeites

y Kobay escribió: Yo tenía ante mí el poema “La soledad de la tarde” y contaba cuántas sílabas tenían los versos, cuántos versos tenían las estrofas; me entretenía buscando las rimas, los ritmos y todo aquello musical que tienen las palabras. Las palabras se volvieron números: las agudas el 1, las llanas el 2, las esdrújulas el 3, y así leí el poema. Luego las monosílabas el 1, las bisílabas el 2, las trisílabas el 3 y las cuatrisílabas el 4, y así lo leí. Rimbaud lo había hecho con los colores, no quise copiarlo y convertir la A en negra, la E en blanca, la I en roja, la O en azul, la U en verde. Yo no quería colores, quería números. Quería números y música, y tras varias versiones numéricas del poema, intraducibles aquí, hice una versión, con un castellano que quiere volver al latín, que es bella de belleza singular.

EDAD ARDE

arde, ares, ados, entes, ente, ertes, iles, illas, ima, oras, ido, íso, osos, ezos, aras, agos, antes, illas, antes, edad, arde, egre, ente, eites

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